En los últimos días, la redacción ha recibido una denuncia anónima que pone de manifiesto una preocupante modalidad de fraude dirigida a la ciudadanía poblana. Se trata de mensajes de texto que notifican, de manera engañosa, la existencia de una supuesta fotomulta por exceso de velocidad. Este intento de extorsión se suma a una serie de engaños digitales que buscan aprovecharse de la confianza y la buena fe de la población.
El contexto de este fenómeno no es menor. El gobierno del estado de Puebla anunció recientemente que los conductores, incluso aquellos con placas foráneas, pueden consultar el estatus de sus multas de tránsito por exceso de velocidad. Esta medida, que en principio pretende sumar transparencia y facilitar el acceso a la información pública, ha sido aprovechada por quienes buscan hacer daño y lucrar con la vulnerabilidad de las personas.
La estrategia utilizada por los estafadores recuerda a otros fraudes recientes, donde se enviaban mensajes sobre premios inexistentes o supuestos paquetes por recibir. El objetivo es siempre el mismo: inducir a las personas a hacer clic en un enlace que permite el robo de información personal, incluyendo datos bancarios y contraseñas. Esta práctica, además de ilegal, profundiza la desigualdad digital y afecta mayormente a quienes cuentan con menos herramientas para detectar estos engaños.
En este caso específico, los mensajes fraudulentos presentan el agravante de provenir de números con la lada 81, correspondiente a la zona metropolitana de Monterrey, lo que añade un elemento de confusión para las y los ciudadanos de Puebla. El uso de tecnologías de la información para fines ilícitos debe ser condenado y combatido con firmeza, pues cada caso representa una afrenta a los derechos colectivos y al bienestar social.
Desde este espacio, hacemos un llamado a la población para no dejarse engañar por estos mensajes y, en caso de duda, consultar directamente con las autoridades competentes. La lucha por la justicia social demanda, también, fortalecer la protección de nuestros datos y exigir a las instituciones que refuercen los mecanismos de seguridad. Frente a la desigualdad y el abuso, la información clara y la organización colectiva siguen siendo nuestras herramientas más valiosas.
