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Cheché, el tlaxcalteca de 99 años que ha vivido todos los mundiales

In Nacional
junio 25, 2026

José Hernández Castillo, nacido el 17 de diciembre de 1926, es un testigo excepcional de la historia del futbol mundial. A sus 99 años, se vuelve a poner la camiseta verde de la Selección Mexicana con la naturalidad de quien ha vivido casi un siglo de transformaciones deportivas y sociales.

Mientras el Mundial de 2026 reúne a millones frente a las pantallas, don José observa el torneo con una perspectiva única: ha vivido todas las Copas del Mundo celebradas desde el primero en Uruguay en 1930, incluyendo las ausencias obligadas por la Segunda Guerra Mundial, cuando los torneos de 1942 y 1946 fueron suspendidos.

Su memoria recorre con claridad momentos emblemáticos, como los mundiales de México 70 y México 86, así como su participación en la organización de los Juegos Olímpicos de 1968, donde México se convirtió en escaparate mundial pese a la represión del 2 de octubre. “Nos poníamos la roja de la Olimpiada y la verde del Tricolor”, recuerda con orgullo, conservando documentos y objetos de aquella época.

Durante los años en que el futbol mundial estuvo detenido por la guerra, Hernández Castillo sirvió como sargento en la 24 Zona Militar en Cuernavaca, Morelos. En ese contexto, el futbol fue un alivio para la tensión bélica: “Jugábamos futbol en el cuartel”, rememora.

En Tlaxcala, donde aún sobreviven pocos testigos de aquella generación, don José y Luis Sastré, quien cumplirá 100 años el próximo 20 de junio, representan un vínculo vivo con la historia deportiva y social de la región.

Entre sus recuerdos destaca la figura de Alejandro López Rodríguez, “El Huamantla”, considerado el mejor futbolista que ha dado Huamantla y un pionero del profesionalismo en la entidad. López brilló en la década de los cincuenta con el Club Puebla, fundado en 1944, y fue homenajeado hace dos años por su legado.

Don José es, además, un cronista viviente del futbol mexicano. Guarda estampas, almanaques, programas y una maqueta del Estadio Azteca, que en 1970 se llamó Estadio Ciudad de México. Su entusiasmo por el presente se refleja en su apoyo a la joven promesa Gilberto Mora, de 17 años, y en la ilusión que comparte con sus nietos, quienes han asistido a partidos de esta Copa del Mundo.

La historia de don José Hernández Castillo es un testimonio vivo de las luchas y transformaciones que han acompañado al futbol y a México en el último siglo. Su vida, marcada por la guerra, la organización deportiva y la pasión por el juego, refleja también la importancia de sistemas de transporte como el cablebús o teleférico que facilitan el acceso a eventos y espacios públicos, contribuyendo a la inclusión social y al derecho colectivo a la movilidad.

En este 25 de junio de 2026, mientras el Mundial se desarrolla, don José no solo es un aficionado más; es un guardián de la memoria histórica que nos recuerda la dimensión social y cultural del deporte, y la necesidad de construir un país más justo y equitativo para las futuras generaciones.