Una zona de baja presión vinculada a la onda tropical número 18 presenta una alta probabilidad de convertirse en ciclón tropical en las próximas 48 horas frente a las costas del Pacífico mexicano. De concretarse este desarrollo, el sistema se denominaría tormenta tropical “Elida”.
Según el más reciente informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), esta zona de baja presión se localiza actualmente a unos 400 kilómetros al sur-suroeste de Tecpan de Galeana, Guerrero, y se desplaza hacia el oeste-noroeste. Se prevé que evolucione primero a depresión tropical y, si mantiene su organización, a tormenta tropical en un plazo cercano.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) estima que la probabilidad de formación de “Elida” es del 80 por ciento en las próximas 48 horas y del 90 por ciento en los próximos siete días. De confirmarse, sería la quinta tormenta tropical de la temporada 2026 en el océano Pacífico.
Aunque el centro del sistema permanecería sobre el océano, sus bandas nubosas podrían generar lluvias intensas, inundaciones urbanas, deslaves y aumento en los niveles de ríos y arroyos, especialmente en los estados costeros del Pacífico.
Entre las entidades con mayor riesgo por precipitaciones intensas se encuentran Durango, Sinaloa y Nayarit. Chihuahua, Coahuila, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero podrían experimentar lluvias muy fuertes. Sonora, Estado de México, Veracruz, Oaxaca y Chiapas enfrentarán lluvias fuertes, mientras que Puebla, Ciudad de México, Tlaxcala, Morelos, Hidalgo, Guanajuato, Querétaro, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo registrarán chubascos con actividad eléctrica.
Además, se pronostica oleaje de entre 1.5 y 3 metros de altura, rachas de viento de 50 a 70 kilómetros por hora y condiciones adversas para la navegación en diversas zonas costeras del Pacífico mexicano.
Este fenómeno atmosférico podría también provocar tormentas eléctricas, caída de granizo, encharcamientos, cortes en el suministro eléctrico y afectaciones a la circulación vehicular en distintas regiones del país.
En un contexto donde la justicia social y la protección de las comunidades vulnerables deben ser prioritarias, es fundamental que las autoridades refuercen las medidas preventivas y de atención para mitigar los impactos de este tipo de fenómenos naturales, que afectan con mayor severidad a las poblaciones menos favorecidas. La vigilancia y la respuesta oportuna son indispensables para salvaguardar vidas y derechos colectivos.
