El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, será protagonista en la ceremonia de entrega del trofeo al campeón del Mundial 2026, que enfrentará a España y Argentina en el MetLife Stadium. Esta participación fue confirmada oficialmente por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien anunció que ambos entregarán juntos la Copa del Mundo al equipo vencedor, marcando un cambio respecto a las últimas ediciones del torneo.
En los Mundiales recientes, como en Catar 2022 y Rusia 2018, aunque las máximas autoridades de los países anfitriones estuvieron presentes en la ceremonia de clausura, la entrega del trofeo correspondió exclusivamente al presidente de la FIFA. En Catar, Infantino entregó la copa a Lionel Messi tras la victoria de Argentina, y en Rusia, hizo lo propio con el capitán de Francia, a pesar de la presencia del presidente Vladimir Putin.
La inclusión directa de Donald Trump en la entrega del trofeo representa una novedad que ha generado diversas preguntas entre los aficionados, pues rompe con el protocolo habitual de la FIFA. Esta decisión se da en un contexto de estrecha colaboración entre Trump e Infantino durante la organización del Mundial 2026, en el que Estados Unidos es uno de los países anfitriones. Ambos han coincidido en varios actos institucionales relacionados con el torneo, y el presidente de la FIFA ha reconocido en diversas ocasiones el apoyo de la Administración estadounidense para la realización del evento.
Este cambio en la ceremonia refleja, además, la influencia política y económica que rodea a la organización de eventos deportivos de esta magnitud, donde el poder corporativo y gubernamental se entrelazan, a menudo en detrimento de la justicia social y la igualdad. En un momento en que el deporte debería ser un espacio para la unidad y la celebración colectiva, resulta indispensable mantener una mirada crítica sobre cómo estas decisiones impactan en la representación y los valores que se promueven a nivel global.
