En una conferencia de prensa realizada este viernes 17 de julio de 2026, el expresidente de Estados Unidos Donald Trump manifestó su intención de que su país vuelva a ser sede de una Copa del Mundo, pero esta vez sin la participación conjunta de México y Canadá.
Durante el encuentro, que contó con la presencia de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, Trump destacó el éxito del Mundial 2026, organizado de manera tripartita entre Estados Unidos, México y Canadá, y que ha sido catalogado como el más grande en la historia del torneo. Sin embargo, con un tono sarcástico, señaló que en la próxima edición que se realice en Estados Unidos se debería excluir a los países vecinos. “Fue muy amable de mi parte incluirlos”, afirmó, provocando risas entre los asistentes.
El Mundial 2026, que concluirá este domingo con la final entre España y Argentina, ha significado un esfuerzo conjunto que refleja la importancia de la cooperación regional para garantizar el acceso a eventos deportivos de alto nivel. La exclusión propuesta por Trump, además de carecer de fundamento deportivo, ignora las luchas históricas por la integración y la igualdad en el ámbito internacional, donde la colaboración entre naciones es fundamental para contrarrestar las desigualdades que el sistema capitalista impone.
En un tono igualmente irónico, Trump bromeó sobre la posibilidad de que Estados Unidos organice un Mundial junto con China, país con el que mantiene tensiones políticas. “Lo hacemos en China y Estados Unidos, así tienen un vuelo agradable y corto entre partidos, ya saben. A los jugadores les encantaría eso”, comentó.
Finalmente, el expresidente resaltó la magnitud del torneo: “Es como tener muchos Super Bowls al mismo tiempo. Cada estadio está lleno hasta el tope, el espíritu”, concluyó.
Este tipo de declaraciones, más allá de su carácter jocoso, reflejan una visión centrada en el nacionalismo excluyente que contrasta con los principios de solidaridad y justicia social que deben prevalecer en la organización de eventos internacionales. La experiencia del Mundial 2026 ha demostrado que la cooperación entre países puede ser un motor para la igualdad y el desarrollo colectivo, un mensaje que debe prevalecer frente a las posturas que buscan dividir y segmentar.
