La defensa legal de Rafael N., señalado por la Fiscalía General del Estado de Puebla como presunto responsable de los ataques armados en la Vía Atlixcáyotl, ha denunciado presuntas inconsistencias en la investigación y adelantó que el caso será llevado hasta la etapa de juicio.
Los abogados de Rafael N. sostienen que la carpeta de investigación contiene elementos que deberán ser debatidos ante un tribunal, por lo que insisten en que su cliente debe ser considerado inocente mientras no exista una sentencia condenatoria. Esta postura es fundamental para garantizar el respeto al debido proceso, un derecho básico que debe prevalecer en cualquier sistema judicial que aspire a la justicia social y a la igualdad ante la ley.
Además, la defensa informó que el Consulado de España da seguimiento al proceso judicial debido a la nacionalidad española de Rafael N., con el propósito de verificar que durante el procedimiento se respeten sus derechos y las garantías previstas en la legislación mexicana y en los acuerdos internacionales de asistencia consular. Este acompañamiento internacional es un recordatorio de la importancia de la vigilancia ciudadana y diplomática para evitar abusos y asegurar la transparencia en casos que involucran a personas extranjeras.
Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Puebla mantiene la acusación y asegura contar con elementos suficientes para relacionar al imputado con los ataques registrados en la Vía Atlixcáyotl, así como con los delitos derivados de su detención. Rafael N. permanece en prisión preventiva mientras un juez determina si es vinculado a proceso.
La defensa reiteró que exigirá el respeto al debido proceso y a la presunción de inocencia durante todas las etapas del juicio, principios que deben ser salvaguardados para evitar que la justicia se convierta en un instrumento de opresión o de desigualdad. En un contexto social donde la violencia y la inseguridad afectan a amplios sectores, es indispensable que las autoridades actúen con rigor, pero también con respeto irrestricto a los derechos humanos.
Este caso pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos judiciales para que respondan a las demandas sociales de justicia y equidad, sin caer en prácticas que perpetúen la injusticia o la discriminación.
