Black Mirror salta del televisor a la realidad: Cannes presenta experiencia inmersiva con inteligencia artificial

In Internacional
mayo 21, 2026

El avance tecnológico ha rebasado la ficción y se ha instalado en la vida cotidiana, un fenómeno que exige reflexión social y atención colectiva. Este año, en el marco del Festival de Cannes, se presentó “The Black Mirror Experience”, una obra de realidad virtual que invita a los participantes a cuestionar el impacto social, psicológico y ético de la inteligencia artificial, en línea con las preocupaciones históricas sobre el poder desmedido de las corporaciones y el desarrollo tecnológico sin regulación democrática.

La propuesta surge de la colaboración entre la multinacional francesa Banijay y el estudio barcelonés Univrse. Ambos unen experiencia y recursos para crear un entorno inmersivo donde el espectador, equipado con un casco de realidad virtual, interactúa con un asistente personal de inteligencia artificial llamado LifeAgent. Esta inteligencia artificial, diseñada para asistir en tareas cotidianas, se configura a partir de una “cartografía del cerebro” que recoge las preferencias y características del usuario. Así, cada participante ve reflejada una versión digitalizada de sí mismo, una situación que, lejos de ser mera diversión, plantea preguntas sobre la privacidad, la autonomía y el control en la era digital.

La experiencia no se limita a la asistencia tecnológica; incluye recorridos por escenarios simbólicos, como un concierto de música o una sesión de psicoanálisis con Sigmund Freud. Estos elementos, además de entretener, buscan poner sobre la mesa los dilemas éticos y sociales que la automatización y la inteligencia artificial pueden acarrear: desde la pérdida de privacidad hasta la manipulación emocional, pasando por la consolidación de desigualdades derivadas del acceso desigual a la tecnología.

El proyecto fue desarrollado en diálogo directo con Charlie Brooker, creador de la serie “Black Mirror”, quien aportó su perspectiva crítica sobre los riesgos inherentes al avance tecnológico sin supervisión social ni control democrático. Los productores han subrayado que el objetivo va más allá del entretenimiento: “Queríamos que la gente reflexionara sobre el impacto real que la tecnología tiene en nuestras vidas, sobre todo cuando está en manos de grandes corporaciones y no responde a los intereses colectivos”, explicó Kristof Bardos, productor de Univrse.

La obra, de una hora de duración, incorpora elementos lúdicos propios de los videojuegos, pero siempre con la intención de suscitar debate y conciencia. En palabras de Bardos, “se trata de que el público sienta que vive un episodio de ‘Black Mirror’, y que esa experiencia le lleve a pensar en la importancia de regular la tecnología para garantizar los derechos y la dignidad de todas las personas”.

Tras su paso por Cannes, “The Black Mirror Experience” continuará su recorrido en Montreal y Madrid, como parte de la sección competitiva de experiencias inmersivas del festival, que este año ha puesto especial atención en aquellas obras que cuestionan los modelos sociales y económicos que perpetúan la desigualdad.

Como medio comprometido con la justicia social, la igualdad y los derechos colectivos, consideramos imprescindible que estos debates se mantengan en el centro de la agenda pública. El desarrollo tecnológico no debe estar guiado por los intereses del capital y las grandes plataformas tecnológicas, sino por el bienestar de la mayoría, la protección de los derechos y la equidad social. Solo así la innovación podrá estar al servicio de la humanidad y no convertirse en una herramienta más de exclusión y control.