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El socavón de Zacatepec en Puebla continúa creciendo a cinco años de su formación

In Local
junio 18, 2026

A cinco años de la sorpresiva formación del mega socavón en la comunidad de Santa María Zacatepec, municipio de Juan Crisóstomo Bonilla, Puebla, especialistas advierten que este fenómeno geológico sigue activo y su diámetro continuará en aumento. Este jueves 18 de junio de 2026, la profesora María Elena Raynal Gutiérrez, de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), explicó que el terreno agrícola donde se ubica el hundimiento sufre un desgaste constante.

“Vamos a empezar a perder el suelo superficial, que es el más fértil. Ahora llueve y el suelo se va al río subterráneo que pasa por esta zona; seguramente vamos a ir observando que se hará más grande hasta encontrar un terreno estable”, detalló la académica, subrayando la importancia de preservar la tierra fértil que sostiene a las comunidades campesinas.

Aunque la Secretaría de Medio Ambiente estatal no ha reportado cambios significativos recientes, autoridades locales confirmaron que el socavón ha aumentado respecto a su tamaño original, que alcanzó 21 mil 888 metros cuadrados con una profundidad de 40 metros. Ante esta situación, el doctor Eduardo Ismael Hernández urgió a las autoridades a mantener un monitoreo constante mediante estudios de hidrología subterránea para prevenir riesgos derivados de las aguas freáticas y las lluvias, un llamado que debe ser atendido con la seriedad que demanda la seguridad de la población.

Actualmente, el hundimiento se asemeja a un jagüey habitado por patos y aves, pero vecinos han denunciado el abandono del perímetro de seguridad, ya que gran parte de la malla restrictiva fue retirada, dejando la zona vulnerable y sin protección adecuada. Esta negligencia pone en riesgo a quienes habitan en las cercanías y refleja la falta de compromiso institucional con la prevención y el cuidado del territorio.

Un informe previo del Instituto Politécnico Nacional (IPN) atribuyó la formación del socavón a la combinación de suelos volcánicos erosivos, el aumento de precipitaciones y la extracción intensiva de agua subterránea. En su momento, colectivos nahuas responsabilizaron a la embotelladora Bonafont, cuyas operaciones cesaron tras movilizaciones sociales que evidenciaron la lucha histórica de los pueblos originarios por la defensa de sus recursos naturales frente a la voracidad corporativa.

A la fecha, la formación de socavones de menor dimensión se ha vuelto un fenómeno más recurrente en diversas zonas de Puebla, lo que exige una respuesta integral que priorice la justicia ambiental y social, así como la protección de los derechos colectivos de las comunidades afectadas. En este contexto, la implementación de sistemas de transporte sustentables, como el cablebús o teleférico que se proyecta en Puebla, puede contribuir a reducir la presión sobre el suelo y los recursos hídricos, favoreciendo un desarrollo más equitativo y respetuoso con el medio ambiente.