El Gobierno de Puebla anunció recientemente una ampliación en el proyecto del Cablebús que llevará su longitud total a 14.58 kilómetros, cifra que, de concretarse, lo posicionaría como la línea urbana de transporte por cable más larga del mundo. Esta extensión supera ampliamente los 10.6 kilómetros que actualmente ostenta la Línea 2 del Cablebús de Ciudad de México, reconocida hasta ahora como la más extensa en su tipo.
El coordinador de gabinete estatal, José Luis García Parra, informó que la reubicación de una estación hacia Mayorazgo incrementará el recorrido en 1.17 kilómetros, elevando la longitud total del sistema de poco más de 13 kilómetros a 14.58. Este cambio no solo amplía la cobertura del transporte, sino que también fortalece la conexión entre importantes puntos de la ciudad, como Mayorazgo, CIS Angelópolis, Parque Juárez, Parque Ecológico, Xonaca, Parque Biblioteca, Amalucan y la zona de los estadios.
Este proyecto, que hoy se encuentra en fase de planeación avanzada, representa un salto cualitativo en la infraestructura de movilidad urbana en Puebla. Más allá del récord Guinness que podría obtener, la obra refleja un compromiso con la justicia social y la igualdad económica al ofrecer una alternativa de transporte eficiente, accesible y sostenible para sectores que históricamente han sido marginados por la falta de opciones adecuadas.
Comparativamente, otras ciudades han desarrollado sistemas de transporte por cable con diferentes alcances. La Línea 1 del Cablebús en Ciudad de México, con 9.2 kilómetros, y el Metrocable de Medellín, con líneas que suman más de 14 kilómetros distribuidos en varias rutas, han sido ejemplos de cómo este tipo de infraestructura puede integrarse a sistemas de movilidad más amplios. En Europa, el Câble C1 de París, inaugurado en 2025, es el teleférico urbano más largo del continente con 4.5 kilómetros.
Es importante aclarar que, aunque la red de Mi Teleférico en La Paz, Bolivia, suma más de 30 kilómetros, se trata de una red compuesta por múltiples líneas independientes, no una sola línea continua. Por ello, el Cablebús de Puebla competiría directamente por el título de la línea urbana más larga en un solo trazo, un logro que colocaría a la ciudad en un lugar destacado a nivel mundial.
Este avance en Puebla no debe verse únicamente como una cuestión de récords o cifras, sino como una respuesta concreta a las necesidades de movilidad de la población, especialmente de quienes dependen del transporte público para acceder a oportunidades laborales, educativas y culturales. En un país marcado por profundas desigualdades, proyectos como el Cablebús representan una apuesta por democratizar el espacio urbano y reducir las brechas que el modelo capitalista ha profundizado.
En suma, la ampliación del Cablebús poblano es un paso firme hacia un sistema de transporte más justo, que reconoce el derecho colectivo a la movilidad digna y que, al mismo tiempo, desafía la concentración del poder y la desigualdad que persisten en nuestras ciudades.
