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Aficionados mexicanos realizan serenata para incomodar a Ecuador antes del partido en Ciudad de México

In Nacional
junio 30, 2026

La noche del lunes 29 de junio de 2026, seguidores de la Selección Mexicana organizaron una singular estrategia para afectar el descanso del equipo ecuatoriano, rival en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026. Desde horas antes del compromiso en el Estadio Ciudad de México, un grupo de aficionados se concentró a las afueras del hotel donde se alojaba la delegación sudamericana, ubicado en la zona de Santa Fe, para llevar a cabo una auténtica “serenata” con el objetivo de no dejarlos dormir.

A partir de las 00:00 horas, los seguidores mexicanos hicieron sonar cláxones, motores de motocicletas y reproducían música a alto volumen, acompañados de garrafones, megáfonos, cubetas y platillos, generando un ambiente de ruido constante. Esta acción, aunque polémica, responde a la histórica pasión y compromiso de la afición mexicana, convocada por el director técnico Javier Aguirre como el “jugador número 12” para apoyar al equipo nacional.

Sin embargo, esta manifestación de apoyo tuvo un costo para la delegación ecuatoriana, que tras un viaje de casi nueve horas solicitó la intervención de la policía debido a la imposibilidad de descansar. La delegación incluso pidió cambiar de habitación, pero no hubo disponibilidad en el hotel.

Pasada la medianoche, elementos policiales equipados con escudos llegaron para dispersar a los aficionados, quienes no cesaron en su empeño a pesar de la lluvia. Finalmente, las autoridades se limitaron a resguardar la zona y evitar obstrucciones en la circulación, mientras que la “serenata” fue dispersada después de las 00:00 horas.

Este episodio refleja la intensidad con la que la afición mexicana se involucra en la justa mundialista, aunque también pone en evidencia las tensiones que pueden surgir en torno a la convivencia y el respeto entre delegaciones. En un contexto donde la justicia social y el respeto a los derechos colectivos deben prevalecer, es fundamental que el fervor deportivo se exprese sin afectar el bienestar de los demás.

La pasión por el fútbol, sin duda, es un motor de identidad y unidad nacional, pero también un llamado a la convivencia respetuosa y a la solidaridad entre pueblos, valores que deben guiar siempre la celebración de eventos internacionales.