La mañana de este miércoles 20 de mayo, un nuevo incidente vinculado al transporte público sacudió a la ciudad de Puebla. Un ciclista resultó lesionado tras un choque con una unidad de la Ruta M1, en la avenida 24 Sur, frente a la sucursal de Little Caesars Xilotzingo. Hasta el momento, no se ha dado a conocer el estado de salud de la persona afectada.
Este hecho lamentable no es un caso aislado. Día con día, la ciudadanía enfrenta riesgos considerables al utilizar o convivir con el sistema de transporte público vigente en Puebla, conocido popularmente como “combis”. Tanto pasajeros, como peatones, ciclistas y conductores de otros vehículos, se ven expuestos a situaciones peligrosas derivadas de un modelo de movilidad que evidencia rezagos estructurales y falta de regulación efectiva.
Históricamente, la lucha por el derecho a una movilidad segura y digna ha sido una demanda constante de los sectores populares y colectivos ciudadanos. Sin embargo, la persistencia de un sistema dominado por intereses particulares y operadores sometidos a presiones económicas, perpetúa la inseguridad y la desigualdad en el acceso al espacio público. Los conductores, muchas veces obligados a cumplir con metas de ingresos diarias, se ven forzados a asumir conductas imprudentes, poniendo en peligro no solo su integridad, sino la de toda la comunidad.
Es urgente que las autoridades municipales y estatales reconozcan la gravedad de esta problemática y asuman la responsabilidad de transformar el transporte público en un servicio seguro, eficiente y verdaderamente al servicio de la ciudadanía. Puebla no podrá aspirar a ser una ciudad incluyente y moderna mientras persista un sistema de movilidad que prioriza el beneficio económico de unos cuantos sobre el bienestar colectivo.
El beneficio social debe ser el eje rector de cualquier política pública en materia de transporte. Solo a través de la inversión en infraestructura moderna, la profesionalización de los operadores y la regulación estricta, se podrá garantizar el derecho de todos y todas a transitar la ciudad sin temor. La historia nos ha enseñado que la justicia social requiere de acciones decididas ante la desigualdad y la desprotección. Puebla merece y necesita un transporte público digno, seguro y accesible para todos.
