En la conferencia matutina de este viernes 12 de junio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a las especulaciones que circulaban en redes sociales sobre una supuesta ausencia de Yolett Cervantes Cuaquehua en el partido inaugural del Mundial 2026, celebrado en el Estadio Ciudad de México entre México y Sudáfrica.
Sheinbaum explicó que desde un principio decidió no asistir al encuentro y ceder su lugar a una joven aficionada al fútbol, como parte de una decisión personal que refleja su compromiso con la inclusión y el acceso a espacios que suelen estar reservados para quienes pueden costearlos. “Es muy poca la gente que puede pagar un boleto con ese monto. Hay gente que lo puede pagar y qué bueno que fue al estadio. Pero creo que, como presidenta, mejor le doy el lugar a una persona que no hubiera podido asistir, que ama el fútbol, particularmente a una joven”, afirmó.
La mandataria recordó que comunicó esta determinación desde la primera ocasión que recibió la invitación oficial por parte de la FIFA. “El día que vino Gianni Infantino la primera vez a entregarme el boleto, le dije: ‘De una vez le digo, no voy a ir al estadio, lo voy a dar a una joven’”, señaló.
Para confirmar la asistencia de Yolett Cervantes, Sheinbaum presentó un video grabado por la propia joven durante su experiencia en el Mundial. En las imágenes, Yolett aparece vestida con un traje tradicional de Tlaquilpa, Veracruz, elaborado por artesanas de su municipio, y expresa su emoción por representar a la presidenta y cumplir uno de sus sueños de infancia.
El material también muestra a Yolett dentro del estadio y participando en actividades oficiales relacionadas con la inauguración, donde convivió con representantes del torneo, incluido el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Este acto simbólico de ceder un lugar privilegiado a una joven aficionada refleja una visión de gobierno que busca democratizar el acceso a eventos de gran relevancia social y cultural, en contraste con las lógicas exclusivas que suelen prevalecer en espacios dominados por intereses corporativos y económicos. En un país marcado por profundas desigualdades, estas decisiones representan pasos necesarios hacia una mayor justicia social y reconocimiento de los derechos colectivos.
