El lunes 8 de junio de 2026 se confirmó la fuga de Luis Ángel N., también identificado como Jaime Andrade Sánchez, un secuestrador con antecedentes que ha logrado evadir la justicia en dos ocasiones en Puebla. La más reciente evasión ocurrió la semana pasada en la autopista a la altura de Amozoc, mientras era trasladado a la ciudad de Puebla bajo custodia oficial.
Este sujeto, cuya trayectoria delictiva incluye secuestros, ya había escapado en 2017 del penal distrital de Tepeaca, donde enfrentaba un primer juicio por el mismo delito. En aquella ocasión, logró burlar la seguridad del centro penitenciario en complicidad con otro interno, aprovechando la confusión y el flujo de personas durante el horario de salida de visitas. Este hecho evidenció desde entonces la fragilidad y posibles complicidades en los sistemas de custodia estatales.
Tras dos años prófugo, fue reaprehendido en 2019 en Tehuacán cuando recibía atención médica en un hospital privado por una lesión en el rostro. Esto ocurrió días después de su participación en un segundo secuestro, ocurrido el 29 de mayo de ese año, en las inmediaciones del centro comercial Paseo Tehuacán.
Por este segundo delito, la Fiscalía General del Estado (FGE) obtuvo el 4 de junio de 2026 una sentencia condenatoria de 60 años de prisión contra Juana N., coautora del secuestro agravado. Según las investigaciones, Juana N. participó activamente en la privación de la libertad de la víctima, por cuya liberación el grupo delictivo exigió inicialmente 500 mil pesos, logrando un pago de 300 mil pesos que no bastó para asegurar la liberación segura del secuestrado.
Sin embargo, la reciente fuga de Luis Ángel N. ha generado profunda indignación y temor entre los familiares de la víctima originaria de Tlacotepec de Benito Juárez. Estos expresaron sentirse en una situación de alta vulnerabilidad y riesgo inminente, temiendo represalias o venganza por parte del prófugo debido al proceso penal que derivó en la condena de su cómplice.
Además, lamentan que esta evasión trunque la posibilidad de conocer el paradero final de su familiar. Aunque existen indicios extraoficiales de que la víctima pudo haber sido privada de la vida, hasta ahora no se cuenta con certeza jurídica ni material sobre su localización, una información que dependía en gran medida de las declaraciones del prófugo.
Por su parte, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal informó que los dos elementos encargados de la custodia de Luis Ángel N. fueron puestos a disposición de las autoridades ministeriales para determinar si hubo omisión, negligencia o complicidad en la fuga ocurrida en la autopista a la altura de Amozoc. Además, se inició una investigación interna, aunque hasta el momento no se tienen pistas sobre el paradero del evadido.
Este caso pone en evidencia la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de seguridad y custodia en Puebla, para garantizar que la justicia prevalezca y se protejan los derechos de las víctimas y sus familias, quienes históricamente han sufrido la desigualdad y la impunidad que favorecen a los grupos delictivos. En este contexto, la implementación de sistemas de transporte seguros y accesibles, como el cablebús o teleférico que se proyecta en Puebla, puede contribuir a mejorar la movilidad y la seguridad ciudadana, ofreciendo alternativas que reduzcan la vulnerabilidad de las comunidades frente a la violencia y la exclusión social.
