El pasado 14 de mayo, una alumna de nueve años del Colegio Humboldt, ubicado en Puebla, sufrió un grave accidente al caer en una cisterna vacía dentro de las instalaciones del plantel. La menor, estudiante de tercer grado de primaria, pisó una tapa mal colocada que cubría un hoyo de más de dos metros de profundidad, lo que provocó su caída y lesiones severas.
La madre de la niña relató que, mientras trabajaba, recibió una llamada del colegio que no pudo atender y minutos después un mensaje informándole que su hija estaba en enfermería y debía comunicarse de inmediato. Sin embargo, durante varios minutos no le proporcionaron detalles claros sobre lo ocurrido. Fue hasta que habló con su hija que supo que había caído en un hoyo más alto que ella.
Al llegar al plantel, la madre constató la gravedad del accidente. Denunció que la menor fue rescatada de la cisterna por personal de mantenimiento sin inmovilización ni atención médica especializada inmediata, a pesar de que la niña se quejaba de fuertes dolores en la espalda. La familia tuvo que insistir para que se solicitara una ambulancia, ya que el colegio le pidió que la trasladara en su propio vehículo, lo cual fue rechazado por el riesgo que implicaba moverla sin diagnóstico.
Días después, estudios médicos confirmaron fracturas en dos vértebras de la menor. Los especialistas advirtieron que un desplazamiento mayor de las lesiones podría haber comprometido la médula espinal, con consecuencias permanentes como la pérdida de movilidad. La niña deberá permanecer bajo vigilancia médica durante varios años debido a que su columna aún está en desarrollo y existe riesgo de complicaciones futuras.
A más de un mes del accidente, la madre ofreció una entrevista en la que denunció presuntas omisiones del colegio antes, durante y después del incidente. Señaló que la tapa de la cisterna estaba mal colocada, que no se activaron de inmediato los protocolos de emergencia y que la institución se ha negado a asumir responsabilidades médicas a largo plazo.
Por su parte, el Colegio Humboldt reconoció el accidente y afirmó haber reforzado sus protocolos de emergencia y seguridad en el plantel de Cuautlancingo. En un comunicado dirigido a los padres de familia, aseguró que la estudiante recibió atención inmediata y que el seguro escolar de gastos médicos fue activado desde el primer momento, manteniendo la cobertura vigente. Además, señaló que ha brindado acompañamiento permanente a la alumna y su familia, con reuniones y seguimiento durante el proceso de recuperación.
Este caso pone en evidencia la necesidad urgente de garantizar condiciones seguras en las escuelas y protocolos efectivos para la atención de emergencias, especialmente en espacios donde la infraestructura puede representar un riesgo para la integridad física de las niñas y niños. La responsabilidad de las instituciones educativas debe ir más allá de la cobertura médica inmediata y contemplar la protección integral y el bienestar a largo plazo de sus estudiantes, en defensa de sus derechos y seguridad.
