La mañana del miércoles 24 de junio de 2026, madres buscadoras realizaron una protesta frente al Monumento a la Revolución en la Ciudad de México, en el marco del Mundial de Futbol que se celebra en el país. Con lonas que mostraban fichas de búsqueda de sus familiares desaparecidos y una versión adaptada de la canción tradicional “Cielito lindo”, el grupo buscó visibilizar la problemática de las desapariciones forzadas y exigir a las autoridades federales y locales acciones concretas para localizar a sus seres queridos.
Esta movilización representó un cambio en la estrategia de las buscadoras, quienes en ocasiones anteriores se habían manifestado en las inmediaciones del Estadio Azteca desde el inicio del torneo. Al trasladar su protesta a otro espacio emblemático de la capital, las madres aprovecharon la atención que genera el futbol para hacer un llamado tanto a la ciudadanía como al gobierno, recordando que, mientras el país celebra, muchas familias siguen en la incertidumbre y el dolor por la ausencia de sus desaparecidos.
Nancy Mendoza, portavoz del grupo, expresó antes de iniciar el canto que su intención era que México sintiera por las personas desaparecidas la misma emoción que despierta un partido de la Selección Nacional. “La intención es que México sienta el nacionalismo que sentimos ahorita por el partido, sintamos esa emoción de ver a nuestra selección, que sintamos esa misma emoción por quienes no pueden disfrutar de esos momentos”, afirmó.
La versión modificada de “Cielito lindo” incluyó versos como “por todos los rincones vamos buscando, cruzando mares y tierras, Cielito lindo, nunca parando” y “con una foto en las manos, Cielito lindo, nunca soltando”, que reflejan la persistencia y el compromiso de estas mujeres en la lucha por la justicia y la verdad.
Este acto de resistencia y memoria se suma a las históricas demandas de justicia social y derechos colectivos, en un país donde la violencia y la impunidad continúan afectando a las comunidades más vulnerables. La visibilización de estas luchas es fundamental para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria, donde el dolor de las familias desaparecidas no sea ignorado ni relegado.
