El viernes 26 de junio de 2026, El Universal ofreció una disculpa pública a la familia del escritor Carlos Monsiváis y a sus lectores, tras la controversia generada por la publicación de una supuesta entrevista realizada hace 27 años por Edmundo Cázarez. En dicho texto, se incluía un párrafo relativo al expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que apareció únicamente en la versión difundida por el diario y cuya autenticidad no pudo ser comprobada.
El diario reconoció una falla en sus procesos editoriales al no verificar el contenido con la grabación que, según el autor, existía. En un posicionamiento, El Universal asumió la responsabilidad por no cotejar la entrevista con dicho material, que no fue entregado pese a la solicitud. Asimismo, informó que retiró el texto de su portal digital y anunció la implementación de medidas internas para evitar que un caso similar vuelva a ocurrir.
La polémica se desató luego de que el 24 de junio se difundiera la entrevista supuestamente realizada en junio de 1999, en la que se atribuía a Monsiváis una declaración sobre López Obrador que la familia del escritor rechazó categóricamente. En el fragmento cuestionado se afirmaba que Monsiváis había dado cobijo a López Obrador cuando llegó de Macuspana, Tabasco, a los 19 años, y se le atribuían acusaciones graves y sin sustento.
La familia de Monsiváis expresó su “profundo desconcierto e indignación” y negó rotundamente que el escritor hubiera pronunciado tales palabras, señalando que no correspondían a su estilo ni ética. También desmintieron que López Obrador hubiera vivido en la casa del escritor y aclararon que ambos se conocieron aproximadamente veinte años después de lo señalado por el autor de la entrevista.
En su carta dirigida al director general de El Universal, Juan Francisco Ealy Lanz Duret, los familiares calificaron como “indignante y vergonzoso” que un medio de comunicación difundiera calumnias tan evidentes y exigieron pruebas o una disculpa pública, reservándose el derecho de actuar legalmente.
Este episodio pone en evidencia la necesidad de un periodismo riguroso y responsable, especialmente en un contexto donde la desinformación puede afectar la memoria y la dignidad de figuras culturales y políticas. La defensa de la verdad y la justicia social exige medios comprometidos con la ética y la transparencia, valores indispensables para fortalecer la confianza ciudadana y la lucha histórica por los derechos colectivos.
