El Tribunal Supremo de Puerto Rico emitió una resolución que representa un revés para el cantante Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, al admitir que la demanda presentada por su expareja, Carliz de la Cruz Hernández, tiene fundamentos suficientes para continuar su curso judicial.
El conflicto gira en torno a la frase “Bad Bunny, baby”, grabada en 2015 por De la Cruz Hernández, quien entonces mantenía una relación sentimental con el artista. Según la demanda, esta grabación fue realizada a petición del cantante para fortalecer su identidad artística, pero posteriormente fue utilizada sin autorización en las canciones “Pa’ ti” (2017), junto a Bryant Myers, y “Dos mil 16” (2022), además de servir como introducción en varios conciertos.
Un día antes del lanzamiento del álbum *Un verano sin ti*, representantes de Bad Bunny ofrecieron 2 mil dólares a la demandante para obtener los derechos de uso de la frase, pero al no llegar a un acuerdo, el disco fue publicado con la grabación incluida.
Carliz de la Cruz Hernández presentó la demanda en marzo de 2023 contra Bad Bunny y Rimas Entertainment, reclamando una indemnización de al menos 40 millones de dólares por presuntas violaciones a sus derechos de imagen, derechos morales de autor y daños y perjuicios.
La resolución del Tribunal Supremo establece que existen hechos plausibles sobre la posible existencia de una obra original y creativa, por lo que el caso regresará al Tribunal de Primera Instancia de San Juan para analizar el fondo de la controversia. Aunque este fallo no representa una victoria definitiva para la demandante, sí evita que el proceso sea desestimado y abre la puerta para que se reconozcan los derechos de quienes, históricamente, han visto vulnerados sus aportes creativos frente al poder corporativo y mediático.
Este avance judicial es un recordatorio de la importancia de respetar los derechos colectivos y morales en la industria cultural, donde con frecuencia se invisibilizan las contribuciones de mujeres y personas en situaciones de desigualdad. La lucha por la justicia en este caso refleja la necesidad de un sistema que garantice equidad y reconocimiento para todos los creadores.
